9 HABITOS PARA ACCEDER A UNA VIDA EN ABUNDANCIA

Abundancia: este es un término algo antiguo que se refiere a cualquier cosa que existe en gran cantidad. Durante años se equiparó abundancia con riqueza, sin embargo, en tiempos recientes los coaches hemos querido separar los dos conceptos, para referirnos a un estado de bienestar al que accedemos como una forma de vida y que trasciende la simple posesión de bienes y dinero.

Mientras las cosas materiales pueden ir y venir con los vaivenes de la economía, los negocios e inclusive la fortuna y el azar, la abundancia es un estado mental al que uno puede acceder de manera permanente. Con éste enfoque entendemos que vivimos en un universo abundante y que nosotros como personas podemos acceder a esa abundancia con solo hacer lo que se requiere, evitando hacer lo que nos aleja del estado abundante en el que se mueven el universo y la naturaleza. En otras palabras, se trata de enrumbar nuestros hábitos hacia una vida en abundancia, lejos de la mentalidad de escasez.

Veamos entonces, cuáles son los hábitos asociados a una vida en abundancia:

  1. Vive en confianza. Toma decisiones. Sal de tu zona de confort. Arriesga pero mantén prudencia. Valora lo que tienes. Concéntrate en lo bueno que recibes y quita el foco de tus pérdidas y tus deudas.
  2. Sé íntegro. No existe peor enemigo que la incoherencia con tus valores prioritarios. Define expresamente aquello que valoras y camina por tus palabras. Di lo que sientes, actúa como piensas. Honra tu palabra.
  3. Mantente optimista. Sé positivo. Da gracias por lo que tienes. No te quejes. Actúa. Mantén tus metas claras y apunta alto con ellas. Mantente en paz contigo mismo y con los demás. Ponte al servicio de una causa superior a ti mismo. Llámala como quieras, no importa, pero sírvela con fe y entrega.
  4. Enfócate en tu ser. Preocúpate de quién eres, no de cuánto tienes. Trabaja con tesón por alcanzar tus metas y objetivos. Despreocúpate de las opiniones ajenas. Concéntrate en vivir tu vida. Confía en ti mismo y en tu capacidad de lograr tus sueños.
  5. Entrega de ti. Recibes lo que das. Eres parte del universo y de la naturaleza. Ellos son abundantes, como tú. Al entregar de ti te vacías y creas espacios para recibir. Ponte retos y actúa sobre ellos. Actúa como si fueras millonario. Tu actitud precede tus actos. Entrega riqueza y valor y recibirás lo mismo a cambio.
  6. Ordena tu mundo. Simplifica, pon prioridades, actúa sobre ellas. Haz limpieza general de tu vida. Despréndete de lo que no utilizas. Lleva una agenda y cúmplela. Prioriza tu tiempo y dedícalo a las cosas que te hacen bien. Aléjate de la rutina y la mediocridad. Vive cerca de quienes hacen lo que a ti te parece importante. Evita urgencias. Aléjate de las emergencias. Prioriza y actúa ordenadamente.
  7. Amplía tus contactos. Abre tu espacio a nuevas relaciones personales, de negocio y sociales. Conoce más gente. Interactúa con gente que comparte tus valores y principios. Crea redes de contactos. Obtén referencias. Amplía tus alcances, llega a los demás con cordialidad y con buenas energías. Evita a la gente oscura, de mal genio, que se queja todo el tiempo. Son fuentes de contagio social que debes evitar. Rodéate de buenos pares, de buenos colegas, de buenas personas.
  8. Aprende constantemente cosas nuevas. Abre tu mente al cambio. El mundo está en constante evolución. No creas que todo lo sabes y que nada hay nuevo bajo el sol. Disponte con humildad a ser tocado por lo nuevo. Aprende de los menores, de su ingenuidad, de su inventiva, de su conocimiento tecnológico. Acude a formaciones frecuentemente. Acepta tu ignorancia y acaricia nuevas fuentes de conocimiento.
  9. Genera múltiples fuentes de ingreso. Mantente en permanente búsqueda de oportunidades de generar ingresos. Afina tu iniciativa y tu creatividad para encontrar nuevas fuentes de ingreso. Ahorra más del 10% de tus ingresos mensuales. Crea fuentes de ingreso pasivo. Establece alianzas para generar ingresos adicionales. Asegura tu tranquilidad financiera. Evita deudas de alto costo. En vez de fijarte en la ausencia de dinero, enfócate en ser abundante. El resto llega.

Nos quedamos para finalizar, con la reflexión que nos hace Wayne Dyer: “La abundancia no es algo que adquirimos. Es algo que sintonizamos”. Son nuestros hábitos los que nos hacen sintonizar la abundancia. Adelante con ellos…

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Diálogo con el Coach Profesional: LA EMPATIA

 

Alguien dice algo y espontáneamente sientes como si lo hubieras dicho tú. La voz resuena en el fondo de tu ser y la recoges en su tono, en su texto, en su contexto y en su significado final, haciéndola tuya y apropiándote de ella para declararla propia. Has sido empático“.

No hay nada más importante en la relación del coach con su cliente que darle su atención total. Es como la luz del sol que necesita la planta para su proceso de transformación diaria. La atención en el proceso de coaching es un conjunto de conductas que al tenerlas presentes en su relación con el cliente, permiten al coach que se produzca una relación empática, que propicia el cambio que busca su cliente.

Alguien ha dicho que ser empático supone “acariciar el corazón del otro”. Para ello, no es suficiente entender a la otra persona, sino acompañarla y mirar juntos a lo lejos desde una misma posición, encontrando la misma perspectiva. Me gusta mucho la comprensión de la empatía como “no ponerse en el lugar del otro, sino a su lado”. Esto es especialmente cierto en la relación del coach con su coachee.

Los Factores de la Empatía

 Tres son las condiciones que deben concurrir simultáneamente a una relación empática: la comprensión, la escucha y la aceptación incondicional. Veamos.

  1. La Comprensión

Habremos escuchado que Empatía es “ponerse en los zapatos del otro”. Pues sí, algo de eso hay, mas no es suficiente. Porque no es solamente la capacidad de calzarse la realidad teórica desde el punto de vista ajeno, sino la posibilidad de que al hacerlo nos despojemos de nuestra propia comprensión del mundo. Para verdaderamente comprender a otro ser humano, desde la posición del coach profesional, deberemos apagar la luz de nuestras propias creencias, prejuicios, presunciones y saberes, para entrar humildemente en las de la otra persona. Verdaderamente comprendemos al otro cuando nuestro diálogo interno ha cesado y hemos logrado aceptar su experiencia libre de nuestra propia percepción. Esta condición presupone que el coach tenga por sí mismo un proceso interno de comprensión propia, que le permite extenderlo hacia su cliente.

Por otro lado, no es lo mismo la simpatía que la empatía. Porque la simpatía supone mantener una conexión superficial con otra persona y su opinión, es decir, en la simpatía hay una emocionalidad trasladada al otro, un feeling común, normalmente basado en la presencia de valores compartidos. En la empatía no sucede lo mismo. Uno puede ser empático, sin necesariamente estar de acuerdo con el otro. La empatía no busca caer bien al otro, sino comprender profundamente los motivos que han provocado en él o ella una determinada conducta, incluso cuando uno habría actuado de diferente manera.

El coach profesional debe entender claramente que su rol en la vida de su cliente no es el de ser su mejor amigo, su confidente o su cómplice. No es simpatía por su cliente lo que busca sentir el coach en su relación con el coachee. Tampoco está buscando “caerle bien” a su coachee. La relación empática requiere de una comprensión profunda del otro.

  1. La Escucha

Como bien sabemos, la escucha en coaching es la habilidad que nos permite regalarle al cliente nuestro silencio, mientras recibimos su palabra. La escucha es una de las caricias emocionales más trascendentes de la especie humana y en el coaching profesional es su herramienta más importante . Alguien ha dicho: “cuando escuchamos hacemos que el otro exista”. La empatía surge de esta capacidad de entender lo que dice y lo que no dice el coachee cuando se relaciona con su coach. Implícita en la escucha está la emocionalidad abierta y dispuesta hacia el otro, que permite la comprensión de su mundo emocional.

Porque eso y no otra cosa es la empatía: ser capaz de recibir al otro en tu corazón. Nekane González de Reparando Alas Rotas, nos dice: “la empatía es el arte de mirar desde el punto de vista del otro para comprender. Porque nacemos con ojos pero no con mirada. Para ver, basta con dirigir los ojos hacia el estímulo. Para mirar, hay que poner en marcha también el corazón”.

  1. La Aceptación Incondicional

La tercera condición para la empatía proviene de la capacidad de aceptar a nuestro cliente con todas sus características, con sus errores y aciertos, con sus formas, adecuadas e inadecuadas, sin perder de vista el valor que ella tiene como individuo.

Para que la aceptación incondicional pueda darse desde el coach, habrá que partir primero de que él o ella se acepten a sí mismos. No puede ser empático con otro alguien que vive en la negación del valor propio.

Siguiendo el principio de la terapia centrada en el cliente de Carl Rogers, la aceptación incondicional vista como una actitud de la relación humana lleva consigo una “ausencia de deseo de interferir o modelar”. Existe un respeto y un interés positivo por la realidad del otro. Esta condición de la empatía genera un clima de seguridad, que es esencial en la construcción de la relación de coaching.

Resumiendo, en el coaching profesional de personas, alcanzar un adecuado nivel de empatía con el cliente se vuelve fundamental para lograr el cambio que él aspira. Solamente al mirar la realidad desde la misma perspectiva del otro podrá el coach entender esa realidad y contribuir a su mejora. Para ello, deberá ejercitar la escucha como un mecanismo que involucra una emocionalidad positiva hacia el cliente y su circunstancia. Con mucho respeto y cuidado por la realidad de su cliente, el coach lo acepta incondicionalmente, sin un afán directivo, permitiendo que sea la persona quien encuentre su propio camino, de la mano de alguien que lo entiende.

Para ser más Productivo: Simplificar

PARA SER MAS PRODUCTIVO

SIMPLIFICAR

 El mayor error es llevar una vida en donde pierdes el control de tu tiempo y son las circunstancias las que determinan tu acción, antes que ser tu mismo quien decide por dónde avanza tu vida.

Deja de ser un esclavo de la frase “es que no tengo tiempo”. Tiempo hay para todo. Es cuestión de organizarse.

Los enemigos de la Productividad:

  1. Perder el foco

Qué es lo que estabas haciendo? Para qué lo estabas haciendo? Para quién lo estabas haciendo? El momento en que pierdes la respueta a cualquiera de estas tres preguntas clave, has perdidio el foco de la acción. Observa, date cuenta, actúa. No pierdas control sobre tu esfera consciente. El mundo ocurre aquí y ahora. Mantén consciencia permanente de tus acciones y sus propósitos. De nada sirve tener mucho que hacer cuando no tienes claro para qué lo estás haciendo.

  1. No gestionar el tiempo

El tiempo es tu recurso más valioso. Es una referencia del uso adecuado de tu vida. Gestionar el tiempo significa entender que el día puede ser dividido en varios segmentos y cada uno de ellos debe servir un propósito. Los segmentos del día, para su mejor gestión son los siguientes:

  • Amanecer y levantarse
  • Inicio del trabajo
  • Primera pausa activa de relajación
  • Segunda etapa laboral
  • Almuerzo y tiempo de relax
  • Tercera sesión laboral
  • Segunda pausa activa de relajación
  • Fin del trabajo
  • Actividad social o deportiva
  • Cena y descanso
  • Sueño reparador
  1. Perder el equilibrio

Cuando dejas de cumplir con las actividades de uno de los perídos del día señalados anteriormente, pierdes el equilibrio del día y acabas concentrando demasiada energía en uno de los campos, por sobre los demás. Al perder el equilibrio, pierdes enfoque y al hacerlo, hay un gasto de nergía inútil que no se compensa posteriormente. Mantener el equilibrio significa asignar el tiempo y la dedicación a cada segmento, con la conciencia de su utilidad y propósito.

  1. Multitasking

Hacer varias cosas a la vez es desgastante e improductivo. Primero lo primero, luego lo siguiente. Hasta terminar de hacer lo que hay que hacer.

  1. Procastinación perfeccionista

Nadie es perfecto, ni tu mismo. Dejar las cosas para luego, cuando haya tiempo de hacerlas bien, es simplemente un desperdicio de recursos y tiempo. Las cosas se hacen en el momento en que se tienen que hacer, según su prioridad. Ni antes, ni después. Si hay que corregirlas, pues se corrigen y se mejoran. No hacerlas hasta tener el tiempo de hacerlas bien es pataear la pelota hacia delante y acabar cargado de cosas por hcer que nunca terminan haciéndose. Altamente improductivo!

HABITOS PARA SER MAS PRODUCTIVO

  1. Ordena tu mesa de trabajo

El orden no es solamente eStético. Es sobre todo funcional. Ordenar significa saber qué tienes por delante. Si hay cosas que no usas, deshechalas o guárdalas. Si hay cosas que te molesta que estén al frente, apresúrate con su gestión y termina con ellas. Tu escritorio no es la antesala de la bodega: es tu jardín de cultivo, en donde florecerán las plantas más bellas solamente si eres capaz de quitar las malas hierbas que te molestan

  1. Una tarea a la vez

Las tareas en fila, en lista, priorizadas. Una a la vez, porque si haces dos o más al mismo tiempo acabas perdiendo foco, concentración y calidad. Primero las más importantes, luego las que más tiempo te consumen. Las cosas de una en una permiten que puedas ir quitándote de la vida lo que vas terminando.

  1. Deja un tiempo para concentración máxima

Una vez al día o máximo pasando uno, dedica una hora o dos, a hacer una tarea a profundidad. Lectura, escritura, una pelífula, o simplemente silencio. No importa. Una vez al día dale tiempo a tu cerebro para evaluar la experiencia del foco y la concentración, dedicados a una sola tarea en profundidad. No importa cual. Limpia, pasea, visita, sal, corre, o simplemente descansa. Pero hazlo con intención.

4. Empieza por lo más importante, no por lo más urgente

Porque lo más importante es lo que te lleva a cumplir con los objetivos y las metas de la vida. Lo más importante es lo que te traslada de un lugar a otro de tu existencia. La rutina te atrapa y te inmoviliza. Lo más importante está en la tarea renovada, en los proyectos grandes, en los grandes amores, en la deidcación a lo apasionante de la vida. Dedica tiempo al descanso, a la satisfacción de un buen momento en compañía de alguien importante. Lo que es más relevante para tu vida, eso es lo que queda en tu retina luego de que pasa el día. No lo desperdicies en tareas de rutina que no tienen mayor importancia al final.

  1. Ponte un tiempo máximo para cada tarea a hacer

El tiempod e concentración normal de una persona es de alrededor de 45 minutos por vez. Tus períodos de dedicación a una misma tarea no deben pasar de ese tiempo sin considerar una pequeña distracción que permita recargar baterías.

  1. Crea el día mediante una agenda

Es evidente que una agenda para anotar las cosas por hacer te permite sacarlas de tu mente y ponerlas en el paple. Al hacerlo puedes dedicar tu tiempo acosas más importantes que a recordar lo que viene. Recurre a la agenda como un apoyo, tal como lo haces con tu reloj, tu billetera, tu llavero. Nada pesa más que una memoria llena…

 

 

Gestionando Confianza en el Coaching Ejecutivo

Sin confianza no existe relación humana posible. De ahí la importancia que tiene conocer y trabajar en su gestión.

Es común considerar a la confianza como una condición deseable de una relación, pero poco se sabe sobre cómo gestionarla para que la relación mejore. Normalmente se habla de la confianza como un valor del ser, que no es susceptible de gestionarse a partir de sus elementos constitutivos.

Este documento busca entregar al coach profesional una idea clara de qué es la confianza, y cuáles son sus implicaciones para una relación, entendiendo que la confianza puede ser trabajada desde esos efectos.

La confianza interpersonal es en general la disposición dinámica a tomar riesgos con el otro, a partir de las experiencias compartidas en el pasado. Esta definición operativa supone que la confianza no es solamente un concepto valórico estático, sino que es además un proceso conductual que puede presentar diversas medidas de intensidad sobre el tiempo. La confianza crece o disminuye, según sea la experiencia de la relación. Mientras la relación crece, la confianza mejora. Cuando la relación sufre un traspié, la confianza decrece de manera consecuente.

Los Efectos de la Confianza

 Según sea la estructura de creencias y la personalidad de cada actor de una relación, la confianza se desarrolla con mayor o menor facilidad. Cuando las creencias acerca de las relaciones se soportan en el miedo y la prevención, a la confianza le es más difícil instalarse en la relación. El cuidado por no ser descubierto, la reserva para exponerse ante el otro y el escrúpulo ante las situaciones sociales, son algunos de los impedimentos que existen para que la confianza se desarrolle. Si la persona es reservada, introvertida, temerosa, tímida o retraída, la confianza tardará en florecer. Si por el contrario, la persona es extrovertida, abierta a la relación, amplia de pensamiento, fluida y descomplicada, la confianza podrá instalarse de manera más rápida y natural.

Más allá sin embargo, de las diferencias procedentes del perfil de cada persona, la confianza se instala en las relaciones y tiene efectos sobre ellas. Existen efectos o consecuencias inherentes al proceso de dar confianza que intervienen, ya sea de manera consciente o de forma automática, en la disposición acerca de cuánto es el riesgo que una persona está dispuesta a tomar con otra en su relación.

El coach ejecutivo debe ser capaz de facilitar el proceso de una relación, conociendo las tres consecuencias o efectos principales que tiene la confianza en ella:

  1. Vulnerabilidad

Es la extensión del riesgo que se genera en la apertura de la intimidad propia, en beneficio de la otra persona. A mayor apertura, más vulnerable se vuelve uno en la relación con otro. La mayor relación de confianza es aquella en donde más secretos de mi ser expongo a la otra persona. Ella podrá ser mi pareja, uno de mis hijos o hijas o quizás mi mejor amigo o amiga. Lo cierto es que mientras más confianza desarrollo con él o ella, mayor riesgo de exposición sufre mi ser interior. La persona en quien más confío es a la vez ante quien más vulnerable me encuentro. La confianza se genera entonces en la dimensión que adquiere la entrega de mi intimidad a la otra persona.

El factor de la vulnerabilidad es especialmente importante en los entornos organizacionales, ya que mientras un exceso de intimidad puede dañar la relación profesional, la falta de exposición y vulnerabilidad puede volver fría y distante a una relación, impidiéndole generar los necesarios espacios de confianza en donde pueden florecer la creatividad, la innovación y la eficiencia, en el marco de un buen clima laboral.

  1. Reciprocidad

 Un segundo efecto natural que se desprende del proceso de construcción de la confianza es que ésta se convierte en un canal de doble vía, en donde cada paso dado por uno de los actores es una invitación para que el otro lo devuelva. La confianza es así un camino de ida y vuelta que dos personas recorren en la exploración ya sea consciente o automática de su relación.

Es de desear que la reciprocidad se exprese de manera equitativa entre las partes, de modo que ambas sientan que el vínculo les está generando igual beneficio a las dos. Esto no siempre ocurre, ya que la naturaleza, el estilo personal y la capacidad expresiva de cada persona es propio y su conducta manifestará más que nada su capacidad de establecer el vínculo según la confianza que la otra persona le merece.

En el ámbito organizacional el efecto de la reciprocidad es consubstancial a la construcción de un adecuado clima laboral. Cuando la reciprocidad no se percibe equitativa, la parte que se considera menos beneficiada del proceso asumirá que la otra se toma derechos o excesos en su confianza y la interacción sufrirá. Por esta razón es importante que junto con el proceso de exposición personal que demanda la creación de un vínculo de confianza, se respete la individualidad y la naturaleza del interlocutor, para mantener un adecuado grado de rapport.

Con agrado miramos que en los tiempos actuales, las estructuras organizacionales se flexibilizan y los niveles de autoridad formal se van diluyendo. Esta nueva condición cultural de las empresas ayuda mucho a la creación recíproca de confianza. Más y más los vínculos laborales se basan en las personas y menos en las posiciones que ellas ocupan en la organización.

  1. Expectativa

 Una relación se establece en el presente pero se construye sobre el tiempo. La confianza es la condición que permite que la relación tenga una visión hacia el futuro, a veces más amplia, cuando la confianza es mayor y a veces más corta, si el grado de confianza es menor.

Es natural que a mayor confianza, mayor expectativa en la perdurabilidad de la relación (y por lo tanto, en su profundidad). Nos decimos a veces a nosotros mismos que hay personas a las que creemos conocer de toda la vida, a pesar de no habernos relacionado con ellas sino durante unas pocas horas. Se trata probablemente de niveles de confianza que estamos dispuestos a alimentar por intuición o por experiencia, basados en la expectativa de que serán perdurables sobre el tiempo. Encontramos a veces también personas con las que nos es muy difícil establecer vínculos de confianza, a pesar de que el tiempo puede pasar y la relación estancarse en algún punto.

Igualmente, entendemos entonces por qué la ruptura de las relaciones a partir de un fallo en la confianza resulta tan doloroso. Es que cuando perdemos confianza en otra persona, no solamente muere una relación en el presente, sino que muere la expectativa que nos habíamos planteado con ella en el plazo más largo.

En el marco de las organizaciones esta condición es más sencilla en la forma (es decir en la gestión) y a la vez complicada en el fondo. La perdurabilidad del vínculo laboral en las empresas de occidente se sustenta en la capacidad que tiene la persona de cumplir adecuadamente con una tarea encomendada. El lema parece ser: “tanta confianza tengo en tí, cuanta capacidad de hacer lo que se debe hacer me demuestres”. El colaborador por su lado piensa de la empresa: “te tengo la confianza que te mereces como empleador al pagarme un salario competitivo por lo que hago”. Mientras me sirvas, dicen tanto la organización como el empleado, me quedo contigo. Sencillo de hacer y fácil de deshacer. Complejo sin embargo, por la necesidad que tiene las organizaciones de que su cultura se valide sobre el tiempo. La dinámica relacional en las organizaciones, torna complicado al tema de gestionar expectativas futuras sobre las personas, más allá de solamente validar sus capacidades técnicas.

 

 

¿Perdida la Confianza en la Humanidad?

A propósito de la Masacre de París

Arde París y se desata una guerra abierta del terrorismo contra Europa. Aduce Isis que si Francia lleva la guerra a Siria, ellos la devuelven a París. En la lógica horrenda de la guerra declarada, esta devolución de la violencia puede tener algún viso de maléfica razón para quienes sienten que su fe está siendo mancillada por la creencia occidental cristiana.

 No tiene perdón esta masacre auspiciada por los intereses geopolíticos más diversos que se enfrentan en el corredor mediterráneo que lleva el petróleo y el gas a Occidente. La defensa de lo indefendible debe cesar. Ni Estados Unidos, ni Rusia, ni China, ni Francia, ni Alemania, ni la violentísima Israel, tienen derecho a jugar con la vida de los millones de habitantes civiles, que nada tienen que ver con los intereses malévolos de los grandes potentados. Isis es solamente uno de los brazos internos que las mismas potencias armaron, en este caso Estados Unidos, para luchar contra su enemigo Al Qaeda y que luego, como una hidra rabiosa, se ha dado vuelta en contra de su propio creador.

 Ya no tiene perdón el oculto financiamiento de los países árabes a las acciones de terror del Estado Islámico. Poco conocemos del origen de estas oscuras motivaciones, pero las imaginamos, sabiendo que si no se sientan los diversos involucrados a una mesa de negociación real y definitiva, seguiremos viviendo estas tragedias en donde cientos de vidas inocente son segadas por la brutalidad y la violencia.

 Tres salidas son las naturales a cualquier conflicto humano: más violencia, más política o más diplomacia. Las dos primeras son hermanas perversas del mismo fin nefasto: la hegemonía del poder económico. La tercera es el camino hacia la discusión para una convivencia civilizada, en donde los países a los que se les ha privado la libertad de decidir su modo de gobierno, recuperen la dignidad y escojan quién ha de ser la persona, el partido o la ideología que los lidere.

 En los países de la periferia en donde apenas recibimos las noticias del terror y en donde en secreto damos gracias por no ser parte del círculo de tragedia, esperamos con angustia que la vida humana en nuestro planeta recupere el valor y la cordura. No hay más palabras que las dichas, no hay más lágrimas que las vertidas, no hay más impotencia que la sentida.